Era de esperar que llegara tarde. Siempre llegaba tarde, ¿así que porque hoy iba a ser distinto? Espero, volvió a esperar y siguió esperando... Nada. Nunca. Siempre igual, día tras otro. Se estaba cansando de esperar. Llevaba tanto tiempo esperando que empezaba a secarse, a marchitarse como cualquier otra flor. De repente se detuvo a pensar. No sabia a que o a quien esperaba. Estúpida. Entonces ¿que pretendía que llegara? ¿La vida o la muerte? ¿El o ella?
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